Todos tenemos una casa con un pequeño lugar donde está nuestro pequeño mundo. El mío se llama habitación. Todos sabemos lo que es una habitación o también llamado dormitorio, pieza o cuarto que normalmente es usada para el descanso del cuerpo y, sin embargo, también puede utilizarse para leer, ver la televisión, vestirse o realizar otras actividades comunes.
Qué mejor lugar que un dormitorio para desparecerse del mundo exterior y encontrarse con su propio yo. Es aquí donde tengo mi templo de paz, mi mundo, mi todo.
Mañana tras mañana tengo que salir de él con mis enormes ojeras y las marcas de la sábana en mi rostro, y conmigo sólo se queda la nostalgia de quedarme allí y seguir durmiendo. Posiblemente la mayoría de las personas pasen por la misma situación que yo cada mañana. Lo único que me consuela es que sé que al finalizar el día podré llegar a casa y encontrarme con lo más valioso que tengo en mi casa, mi cuarto y dentro de mi cuarto mi cama. Mi bella y apreciada cama. Podría decir con toda seguridad que mi cama es una nube de algodón, y me refiero a ella no como un objeto sino como una parte de mí. En ella puedo pasar horas y horas durmiendo y nunca se queja, hasta podría asegurar que mi cama siente algún cariño por mí.
Algunos días me siento sobre ella a estudiar o hacer esas cosas cotidianas que hacemos los seres humanos en la cama, otros lo único que hago es acostarme y ver una buena película acompañado de ella. Para mí es como de la familia, le puedo hablar por horas y ella está ahí escuchándome, puedo compartir mis ideas, puedo llorar y me seca las lágrimas. Sin duda alguna es mi amiga.
Como todo en la vida sé que algún día cuando crezca la tendré que cambiar, espero que no sea pronto, porque hasta ahora nadie me ha entendido como ella. Es por eso que pienso cuidarla con el mayor afecto que le puedo ofrecer. La visto con las mejores sábanas y me acuesto bañado y con mi pijama para no ensuciarla ni arruinarla. De verdad la quiero mucho. Ojalá todas las personas cuidaran sus camas como yo lo hago con la mía. No sólo por el simple hecho de que es algo material ni cualquier otra cosa, sino porque si las personas no cuidan lo que tienen por más insignificante que sea, no podrán cuidarse a sí mismos y nadie los podrá valorar.
Por ello invito a todas las personas que lean este texto a que empiecen por cuidar su cama, su closet sus cosas y todas esas primeras cosas personales que uno guarda en este recinto. Para luego convertir este mensaje en una cadena valorativa de las cosas que poseemos en este mundo, que de alguna forma nos pertenecen y en algunos casos tenemos que compartir con las personas que conviven con todos nosotros. Porque vivir en un mundo donde todo está en orden y en armonía es como vivir en un templo de paz.
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